lunes, 9 de enero de 2012

Violencia


Violencia familiar, social, urbana, escolar… Qué nos pasa?
Por la Lic. Graciela Salazar
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TAMAÑO DE TEXTO   
 “Solo le pido a dios  que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacio y solo sin haber hecho lo suficiente…. solo le pido a Dios  que el futuro no me sea indiferente,  desahuciado esta el que tiene que marchar  a vivir una cultura diferente.”León Gieco”

Asistimos sorprendidos y hasta paralizados a hechos públicos y recurrentes de violencia, agresión, malos tratos, muertes prematuras y multiformes deshumanizadas de relacionarnos.

Siempre afirmo que “a Amar se aprende amando “y que “la violencia genera violencia “es preciso y necesario, devolver o replantear la dignidad del ser humano, pero mucho más urgente es crear condiciones de humanidad. Un pacto público y ético, ya que no es solo una tarea del estado, ni solo de la sociedad civil. Las políticas públicas aplicadas a seguridad, a servicios de contención, las legislaciones vigentes, y también el trato intrafamiliar, la capacidad de de los  padres como adultos, son una respuesta y el resultado de la valoración que se tenga de la persona.

              Todos tenemos derechos a la seguridad y la merecemos como bienestar social público. La comunidad y la personas que nos exponemos  a riesgos, las madres que estamos educando “llenas de miedos” a nuestros hijos, los  chicos institucionalizados por que perdieron su “infancia” son la evidencia de que algo no está bien.

      La violencia tiene que ver con conductas que se repiten, con ausencia de familia, con repetición de modelos, con una infancia desprovista de afecto, con individualismos, indiferencias e irresponsabilidad social. Es la respuesta obvia a lo que ataca a la persona, no es solo un problema de clases sociales, también es violencia la competencia desmedida, el sexo por poder, los empleadores que abusan, las parejas que someten etc., etc.-

             Hay quienes afirman que la delincuencia tiene que ver con factores biológicos, yo prefiero adherirme a lo que afirma el Profesor  Luis Pinillas (España). “Una cierta acometividad es consustancial al impulso mismo de la vida, no se trata de acabar con ella sino de encauzarla. El problema de la agresividad que inunda las calles no es biológico, sino de origen social, político, ideológico...No se puede enfrentar a la utopía de un mundo fácil a una realidad difícil y frustrante (la marginalidad en cualquier clase social) que lleva a la agresión, la evasión  la delincuencia o el suicidio. Cuando hay violencia hay algo que no  va bien en la realidad” tampoco creo en los planteamientos que pretenden agotar la temática en la dureza de la Ley y los sistemas. Hay corresponsabilidades.

     Las carencias socioeconómicas no constituyen la única causa de ser generadores de violencia, sino que funcionan como detonante y/o agravantes de las mismas.

Entonces, Que es violencia Familiar: 

      “Es el abuso que se produce entre los miembros del grupo familiar. El grupo familiar está constituido por miembros de la misma casa. Pueden tener o no vínculos de sangre, “Podemos definir la violencia intrafamiliar, como forma de relacionamiento familiar pautada por el abuso del desequilibrio de poder ejercido en forma sistemática y prolongada en el tiempo, por uno o varios de los integrantes, causando algún tipo de daño ( físico y /o sicológico) sobre el resto de los integrantes del grupo.” Lic. Adriana Molas.

La Violencia puede ser:  

Violencia Física
Golpes, patadas, bofetadas, heridas, muerte.
Violencia Síquica
Insultos, gritos, desprestigio, hostigar, no responder.
Violencia Moral
Humillaciones, degradaciones.
Violencia Sexual
Relaciones forzadas, abusivas.
Que afecta la Libertad
Prohibiciones , ordenes sobre cuestiones personales


La construcción de la persona y la personalidad se da en interacción entre individuo, grupo y comunidad. La persona está en constante transformación de sí mismo y de la realidad que lo rodea. Todos somos “sujetos de conocimiento”. La internalización de modelos es un “aprender a aprender”. Conocimientos, sentimientos, experiencias se transforman en un complejo y a veces contradictorio entramado que influyen en la persona y en el medio. Es urgente el entrenamiento de la “Reflexión” para la “Acción”, “replegarnos” sobre nuestros propios pensamientos críticos y sentimientos, reelaborar…tener un protagonismo activo en palabra y pensamiento… sobre todo a las mujeres y niños víctimas de violencia, les sugiero que hablen, que recuperen la  palabra como don y también como tarea y ejercicio. Hablando la vida duele menos, hablando nos curamos, hablando advertimos, prevenimos, invocamos ayuda, nos defendemos, innovamos, crecemos nos recreamos a nosotros mismos animándonos a reconocer que “si alguien te agrede, no te ama”.

Al interior de las familias, de la escuela, de los medios de comunicación se impone un replanteo del rol que nos toca en el tema de la violencia, ya sea para prevenir, evitarla y sobre todo para no ser causante de…; las instituciones proponemos modelos de aprendizajes, no solo aprendizajes por modelos. Si todo el día, durante varios días, los temas recurrentes hablan de lo mismo, sin criterios de información y reflexión, sin responsabilidad para tamizar lo que se dice y como se lo dice, sin medir  la capacidad de quienes vemos y escuchamos para reaccionar, incorporar y trasformar, el tema de la violencia en sus múltiples formas, se trasforma en un circulo perverso de mayor violencia.

La fortaleza interior de las personas es una virtud movilizadora, capaz de producir cambios y transformaciones en lo individual, con impacto en lo social. El aprendizaje y esa fortaleza es un proceso de adentro de las personas hacia fuera, pero también de afuera hacia la interioridad de las personas.

 Algunas propuestas que deben acompañar el marco legal:

·         Urgente necesidad de un diagnóstico comunitario e institucional, sobre las problemáticas de la violencia en sus múltiples formas, incluyendo temas de seguridad humana, delincuencia, abusos etc. Sinceramiento publico de la problemática.
·         Respuestas institucionales a la problemática de la familia y la comunidad como generadoras de conductas violentas. Esto es Políticas Públicas especificas para un tema preocupante.
·         Sacarnos a nivel social el prejuicio de que los “delincuentes son irrecuperables”, lo que hay son primero familias expulsoras o al menos no haciéndose cargo del rol que les corresponde. También podríamos decir que hay tratamiento inadecuado, villas generadoras, institutos y sistemas carcelarios que necesitan ser revisados, debatidos, acordados.
·         Prevenir la delincuencia a través de mayor participación comunitaria. Redes de seguridad humana. Vecinos prevenidos, organizados y con herramientas mínimas de seguridad solidaria. (teléfonos programados, códigos barriales etc.) La utopía de decir “nos cuidamos”.-
·         Prudencia en el abordaje y difusión de los hechos o denuncias públicas, con lo que evitaríamos familias estigmatizadas, miembros expuestos a repetir conductas, círculos perversos de malestar social.
·         Implementar equipos interdisciplinarios a nivel barrial que trabajen con la familia y tratamientos de contención familiar. Redes de organizaciones.


Lic. Graciela Salazar
Trabajadora Social
Especialista En Desarrollo Local y
Gestión del Conocimiento.-

viernes, 16 de diciembre de 2011

Porqué debo dar tanto para recibir tan poco?


Algunas personas que creen dar más en las relaciones no se preocupan por el desequilibrio. Siendo la fuerte propensión a dar un rasgo máximo de su carácter, dan porque les resulta natural hacerlo, y no porque esperan que se les pague con la misma moneda. A otros, en cambio, les molestaban los desequilibrios que perciben. Aun cuando por naturaleza sean propensos a dar, no les gusta ser los que más dan en una relación. Consideran que las personas vinculadas con ellos deben dar en igual medida, y si eso no ocurre reaccionan con ira y resentimiento, sintiéndose engañados y explotados. 


Otros responden al desequilibrio que advierten, decidiendo adoptar una actitud de retracción. Por ejemplo, una persona que siente que uno de sus amigos no ha dado bastante en la relación, puede decir: "No lo llamaré. Esperaré hasta que él me llame a mí. Es hora que una vez toma la iniciativa". A veces esta estrategia da resultado, pero en la mayoría de los casos fracasa. Ello se debe a que las personas que se preguntan ¿"Por qué debo dar tanto para recibir tan poco?" suelen ser casi siempre no solo dadores sino también iniciadores, en tanto aquellos con los que se relacionan casi nunca lo son. Así pues, desde el comienzo mismo de la relación se establece un esquema según el cual es el iniciador quien hace el contacto (llamado al otro, o cruzarse la habitación para acercarse a él), da el primer beso o abrazo, toma la iniciativa para hacer el amor, es el primero en proponer planes (como ir al cine o jugar al tenis) y el primero en preguntar "¿Cómo estás?". Cuando el iniciador resuelve romper este esquema y esperar a que la otra persona inicie las cosas, lo más común es que nada se inicie. Por diversas razones, la otra persona simplemente no tiene la misma necesidad o urgencia de "hacerse cargo y echar a rodar la pelota". De modo que el tanteador-iniciador acaba experimentando el sufrimiento de ver sus propias y fuertes necesidades insatisfechas, mientras aguarda que la otra persona haga su movida. Y su resentimiento crece sin cesar. 

   




Si bien sus estilos pueden diferir, hay algo que los tanteadores tienen en común: la memoria selectiva. Por lo general no les cuesta nada recordar todo lo que han hecho los demás, y las cosas horribles que los demás les han hecho. Pero cuando se trata de recordar las gentilezas, la ayuda y el afecto que han recibido, la memoria suele fallarles. Así, cuando alguien responde al ataque diciendo: "No es cierto que yo no he hecho nada por ti. ¿Qué me dices de aquella vez que hice tal y tal cosa?", en un primer momento se muestra confundido pero en seguida trata de negar que pueda haber algo de cierto en lo que dice el otro. 
Del mismo modo, la mayoría de los tanteadores no cree que el principio de prescripción deba aplicarse a las relaciones personales, o  por lo menos a las horribles iniquidades que han sufrido ellos en esas relaciones. No importa cuanto tiempo haya pasado desde que lo lastimaron o lo trataron mal; él no puede permitir que el hecho sea olvidado o por lo menos perdonado. Lo mantiene en sus registros mentales para usarlo en su debido momento contra la persona que lo lastimó o que provocó su ira. Aun años después de ocurrido, no vacila en volver a sacarlo a la luz y arrojárselo al otro a la cara. 

Casi siempre padecen también otros bloqueos. Muchos, por ejemplo, sufren el bloqueo  "No quiero que tener que pedir lo que necesito" o "¿Por qué no puedes adivinar mi pensamiento?". Convencidos de que los demás deben simplemente saber lo que "ellos" necesitan o desean, nunca dicen directamente que sienten que hay un desequilibrio en la relación y que eso los hace desdichados. Además si dijera sin vueltas: "Siento que doy más de lo que recibo y eso no me gusta", también correría el riesgo de enterarse de que su valoración de la relación no es del todo correcta; que aun cuando hizo anotaciones en su libro mayor mental, de alguna manera pasó por alto muchos de los actos positivos y generosos del otro. Por otra parte, si le dijera a un amigo que está insatisfecho con la relación, el amigo tendría la oportunidad de remediar la situación. Para muchos tanteadores ésta sería una perspectiva amenazadora, dado que el único papel que saben desempeñar en la vida es el del ofendido, el explotado, el subestimado. 

Otro bloqueo que presentan a menudo es:"Quiero amor, pero sólo si es de cierto modo". Dado que este bloqueo hace que la persona afectada desestime o rechace gran parte del amor que los demás tratan de darle porque no se lo han dado "de manera apropiada" o "de la manera en que yo lo quería", inevitablemente quedan eliminadas muchas pruebas que podrían refutar o poner en duda la queja sobre lo poco que le dan los demás. 

Pero el bloqueo subyacente que siempre se encuentra es "En mi horóscopo no hay amor". Quienes padecen este bloqueo ven al mundo como un sitio hostil porque en la infancia recibieron tan poco amor, afecto, consuelo, que crecieron literalmente hambrientos de todo eso. 
Aunque no todas estas personas se convierten en tanteadores, todos aprendieron temprano en la vida, a ver el mundo como un sitio hostil. 

Hambrientos de amor en sus primeros años, andan por la vida buscando a alguien que les brinde el sustento emocional que no recibieron en la infancia. 
Traen a sus relaciones adultas al niño hambriento y desvalido que llevan sepultado en su interior, y juzgan sus relaciones actuales con la sensibilidad de ese niño. El niño interior hambriento piensa que el mundo le debe el amor y el afecto de los que fue privado y siente que ha esperado más que bastante para que se le pague lo que le adeuda. Como ocurre con cualquier deuda vencida hace tiempo, no sólo espera que se le devuelva el capital original, sino también los intereses y las multas acumulados. Cuanto más tiene que esperar el niño, el niño interior, para que le paguen lo que él piensa que le deben, tanto más aumenta la deuda total. Y en la misma medida en que aumenta la cantidad "que se le debe", también aumenta su rabia y su impaciencia por tener que esperar tanto. De ahí que típicamente el bloqueo de los tanteadores también esté acompañado por "La ira siempre estorba el paso", otro tipo de bloqueo, y por una forma de bloqueo "Para mi es muy tarde; mi plazo ya venció". 




 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Estrés y adolescencia



La angustia adolescente es normal, pero ¿qué sucede cuando es algo más grave? El deseo de ser independiente mientras aún se necesitan límites y reglas impuestas por los padres puede provocar confusión emocional. Durante este tiempo, algunos adolescentes pueden tener problemas de autoestima, ansiedad o depresión. Obtenga información sobre los signos de advertencia de problemas de salud mental y sobre cómo ayudar.

¿Qué debo saber acerca de la salud emocional de mi hijo o hija adolescente?

Los años de la adolescencia de su hijo o hija pueden ser un período difícil. Los adolescentes pueden sentirse abrumados por los cambios emocionales y físicos por los cuales están atravesando. Al mismo tiempo, los adolescentes pueden estar enfrentando muchas presiones: por parte de los amigos por ser aceptados, de los padres y otros adultos por que les vaya bien en la escuela, o de actividades como deportes o trabajos de medio tiempo.
Los años de la adolescencia son un período de transición de la niñez a la edad adulta. Los adolescentes por lo general tienen un conflicto por ser dependientes de sus padres a pesar de que ellos sienten un gran deseo de ser independientes. Pueden experimentar con nuevos valores, ideas, estilos de peinados y de formas de vestir a medida que tratan de definir quienes son. A pesar de que esto puede resultar incómodo para los padres es parte normal de ser un adolescente.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo o hija adolescente?

Comunicarle su amor a su hijo es la cosa más importante que usted puede hacer. Los niños deciden como se sienten acerca de si mismos en gran parte de acuerdo a como sus padres reaccionan ante ellos. Por este motivo, es importante para los padres ayudar a los niños a que ellos se sientan bien acerca de si mismos. También es importante comunicarle sus valores y fijar expectativas y límites; por ejemplo insistir en la honestidad, el auto control y el respeto por los demás y al mismo tiempo permitirles a los adolescentes tener su propio espacio.
Los padres de los adolescentes con frecuencia solamente notan los problemas y hasta pueden caer en el hábito de darles más que nada reacciones y críticas negativas. A pesar de que los adolescentes necesitan una reacción con información, ellos responden mejor cuando la reacción es positiva. Elogiar los comportamientos apropiados le puede ayudar a su adolescente a sentir la satisfacción de un logro y reforzarle sus valores familiares.

¿A qué señales de alarma debo estar atento?

Los adolescentes, especialmente aquellos con baja autoestima o con problemas familiares tienen un alto riesgo de un número de comportamientos auto-destructivos tales como usar drogas o alcohol o tener relaciones sexuales sin usar protección. La depresión y los trastornos alimentarios también son problemas importantes en los adolescentes. Las siguientes pueden ser señas de alarma de que su hijo tiene un problema:
  • Comportamiento agitado o inquietud
  • Subir o bajar de peso
  • Una baja en sus calificaciones
  • Dificultad de concentración
  • Sentimientos continuos de tristeza
  • No importarle las personas ni las cosas
  • Falta de motivación
  • Fatiga, pérdida de energía y falta de interés en las actividades
  • Auto estima baja
  • Dificultad para dormir






Salud emocional




La angustia adolescente es normal, pero ¿qué sucede cuando es algo más grave? El deseo de ser independiente mientras aún se necesitan límites y reglas impuestas por los padres puede provocar confusión emocional. Durante este tiempo, algunos adolescentes pueden tener problemas de autoestima, ansiedad o depresión. Obtenga información sobre los signos de advertencia de problemas de salud mental y sobre cómo ayudar.

¿Qué debo saber acerca de la salud emocional de mi hijo o hija adolescente?

Los años de la adolescencia de su hijo o hija pueden ser un período difícil. Los adolescentes pueden sentirse abrumados por los cambios emocionales y físicos por los cuales están atravesando. Al mismo tiempo, los adolescentes pueden estar enfrentando muchas presiones: por parte de los amigos por ser aceptados, de los padres y otros adultos por que les vaya bien en la escuela, o de actividades como deportes o trabajos de medio tiempo.
Los años de la adolescencia son un período de transición de la niñez a la edad adulta. Los adolescentes por lo general tienen un conflicto por ser dependientes de sus padres a pesar de que ellos sienten un gran deseo de ser independientes. Pueden experimentar con nuevos valores, ideas, estilos de peinados y de formas de vestir a medida que tratan de definir quienes son. A pesar de que esto puede resultar incómodo para los padres es parte normal de ser un adolescente.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo o hija adolescente?

Comunicarle su amor a su hijo es la cosa más importante que usted puede hacer. Los niños deciden como se sienten acerca de si mismos en gran parte de acuerdo a como sus padres reaccionan ante ellos. Por este motivo, es importante para los padres ayudar a los niños a que ellos se sientan bien acerca de si mismos. También es importante comunicarle sus valores y fijar expectativas y límites; por ejemplo insistir en la honestidad, el auto control y el respeto por los demás y al mismo tiempo permitirles a los adolescentes tener su propio espacio.
Los padres de los adolescentes con frecuencia solamente notan los problemas y hasta pueden caer en el hábito de darles más que nada reacciones y críticas negativas. A pesar de que los adolescentes necesitan una reacción con información, ellos responden mejor cuando la reacción es positiva. Elogiar los comportamientos apropiados le puede ayudar a su adolescente a sentir la satisfacción de un logro y reforzarle sus valores familiares.

¿A qué señales de alarma debo estar atento?

Los adolescentes, especialmente aquellos con baja autoestima o con problemas familiares tienen un alto riesgo de un número de comportamientos auto-destructivos tales como usar drogas o alcohol o tener relaciones sexuales sin usar protección. La depresión y los trastornos alimentarios también son problemas importantes en los adolescentes. Las siguientes pueden ser señas de alarma de que su hijo tiene un problema:
  • Comportamiento agitado o inquietud
  • Subir o bajar de peso
  • Una baja en sus calificaciones
  • Dificultad de concentración
  • Sentimientos continuos de tristeza
  • No importarle las personas ni las cosas
  • Falta de motivación
  • Fatiga, pérdida de energía y falta de interés en las actividades
  • Auto estima baja
  • Dificultad para dormir

domingo, 2 de octubre de 2011

Riesgos del alcoholismo




Es bien conocido que el alcoholismo es una enfermedad crónica que dispara el riesgo de complicaciones graves y de muerte prematura. No se sabe tanto, en cambio, del impacto diferente que tienen estas bebidas en hombres y mujeres, pese a que en las últimas décadas las féminas de Occidente tienen unas pautas de consumo similares a las de los varones. Un grupo de investigadores catalanes acaba de publicar nuevos hallazgos que podrían arrojar algo de luz en este campo.
El ensayo, publicado en el último número de 'Medicina Clínica', ha estado dirigido por Arantza Sanviens, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Germans Trias  Pujol que, en colaboración con expertos del Hospital Universitario de Bellvitge (ambos en Barcelona), ha analizado a un total de 480 pacientes (un 78 varones) ingresados para desintoxicación alcohólica en las unidades de tratamiento de los dos centros sanitarios.
"La prevalencia del consumo de alcohol es elevada en España. Hasta un 73% de la población con edades comprendidas entre los 13 y los 64 años ha consumido alcohol en el último año y un 10% las toma a diario... Un 7% de los hombres y un 3% de las mujeres son bebedoras de riesgo (más de 40 gramos al día en varones, más de 24 en féminas)", introducen los investigadores.
Las alteraciones hepáticas, nutricionales y metabólicas son relativamente frecuentes entre los bebedores. Los científicos evaluaron estos tres parámetros en todos los participantes, con una media de edad de 43 años. Asimismo se analizó las enfermedades asociadas al abuso de etanol y si tomaban o no otras drogas. Los datos revelan que un 94% de los pacientes presentaron más de dos alteraciones y al menos un 35% mostraron tener una de las tres alteraciones enunciadas", reza el ensayo.


Por sexos, al parecer, ellos tenían más posibilidades de afectación en el hígado que ellas aunque estas últimas tenían mayores complicaciones nutricionales y metabolíficas. Es más "las mujeres presentaban hasta cinco veces más posibilidades de ser obesas en comparación con los hombres", agregan los investigadores.
En cuanto a otros problemas médicos asociados, los investigadores destacan que los un 23% de los ingresados (más féminas que varones) padecía depresión y hasta un 8% deterioro cognitivo. Además, "ellos solían consumir más cocaína mientras que en ellas era más frecuente estar en tratamiento con metadona".
Para Emilio González y Francisco Santolaria, del Hospital Universitario de Canarias (Tenerife) y autores de un editorial que acompaña al estudio, las diferencias en el las consecuencias del consumo excesivo de alcohol entre el sexo masculino y el femenino son muy marcadas. "Se sabe, por ejemplo que ellas son más propensas que ellos a desarrollar miocardiopatía alcohólica, con menor consumo y durante menos años", detallan.
Lo que más llama la atención a estos expertos es la prevalencia de deterioro cognitivo encontrado en el estudio. "Resulta llamativo si se considera que la edad media era de 43 años. La atrofia cerebral constituye uno de los fenómenos más invalidantes del alcohólico crónico. La mujer presenta un mayor grado, además de más pérdida neuronal", especifican.
El trabajo sirve, en palabras de los editorialistas, "para traer de nuevo a primer plano el candente problema del alcoholismo, esta vez en un amplio colectivo urbano, donde, como se señala, el uso además de otras drogas es frecuente. La afectación multiorgánica del alcohólico crónico convierte esta adicción en un problema sanitario de primera magnitud frente al que las medidas emanadas desde la administración son aún insuficientes".
Además quedan otros problemas por resolver, como "¿cuántos bebedores excesivos existen en nuestro país que bien porque sus síntomas son escasos o infravalorados, bien por marginalidad, por sentimientos de vergüenza o culpabilidad u otras causas no son detectados? ¿Hay más hombres que mujeres en este colectivo? ¿Cuál es el riesgo de progresión". Resolver estas preguntas supondría solucionar un gran problema de salud pública y a buen seguro evitar morbilidad en individuos relativamente jóvenes y muchas muertes prematuras".

El miedo al compromiso



Cada vez más, nos encontramos en las consultas psicológicas a personas con cierta edad que no tienen pareja. Este aspecto es importante, ya que desean tenerla pero les da miedo comprometerse de por vida con alguien. Por supuesto, el factor edad es menos relevante para este problema, pues cada uno encuentra pareja en diferentes momentos y a diferentes edades... 

Sin embargo, el hecho de querer vivir en pareja y no poder hacerlo por miedo, es un factor que nos descubre una personalidad peculiar que se puede tratar y mejorar con el fin de que el individuo consiga su objetivo. 
Aparte de las personas que acuden a consulta con un propósito claro de mejoría, existen otras personas que parecen jóvenes eternos, los típicos amigos que no dejan de salir por la noche a discotecas y fiestas y que parece que mantengan la energía de los 15 años, cambiando a menudo de pareja, sin conseguir centrarse. 

A pesar de que el grupo de referencia de estas personas avanza y forma familias, ellos siguen en la dinámica de hace años, sin existir un ápice de progreso en su dinámica habitual, como si estuvieran estancados. Todos los que les rodean se dan cuenta de ello e incluso, se lo comentan, pero es fácil encontrar, por su parte, una mala contestación, una gracia o una justificación desmesurada. 


Siempre poniendo peros a las parejas 

Estas personas suelen ser buenos conquistadores. Sin embargo, sus relaciones a menudo se rompen en poco tiempo por su miedo al compromiso. Este miedo se va a reflejar muy claramente en la retahíla de "peros" que van a encontrar en sus distintas parejas. Todas tendrán algún "pero" y no serán las ideales para ellos. 

También es muy común que el nivel de exigencia de estas personas sea muy elevado. Mantienen el listón muy alto, con lo que es difícil que ninguna pareja consiga alcanzarlo. Por otro lado tendrán dificultades en expresar sus emociones, precisamente por ese miedo al compromiso y a que la pareja se crea más de lo que el otro desea. 

Por ello, pocas veces demostrará sus sentimientos. La frase "te quiero" no estará en su repertorio y, por supuesto, las parejas se cansarán de no recibir nada y le abandonarán. 

Necesitan controlarlo todo, pero no pueden hacerlo con una pareja, lo que les produce angustia y rechazo. 

Normas rígidas 

Como una característica de personalidad importante, estarán sus "normas rígidas" de cómo tiene que ser una pareja. Si las cosas no salen o no son como ellos esperan, se frustrarán y tirarán la toalla sin luchar, ya que considerarán que su punto de vista es el correcto y que ellos no son los que tienen que cambiar. 

Son personas muy controladoras y estando solos, consiguen controlar todo su entorno, pero cuando comparten su vida con otra persona, el control desaparece, ya que no pueden controlar al otro. 
Aparecerá un miedo a las posibles consecuencias de sus conductas que no conocen, ya que serán situaciones nuevas vividas en pareja. Este miedo les provocará angustia y por supuesto, un rechazo a esa situación que les resulta tan poco protectora. 

Romperán las relaciones una y otra vez por falta de estrategias para solucionar las cosas novedosas que se les planteen. 

Jóvenes eternos 

Su afán de diversión y de fiesta no es más que una coraza para disimular el malestar que les produce su situación, pues son conscientes de su pasividad y de su poco avance, sobre todo cuando tienen con quiénes compararse (amigos que se casan, que tienen familia, etc.). 
Su dificultad para expresar emociones y sus normas rígidas de cómo tienen que ser las cosas, les impiden buscar ayuda y seguirán manteniendo el papel de jóvenes eternos, hasta que la presión encubierta mantenida durante mucho tiempo les provoque problemas emocionales, como la depresión. 

Caerán en picado y su coraza se caerá con ellos, apareciendo entonces todas sus debilidades y todos sus miedos, a los que no sabrán hacer frente. 


Dificultades para comunicarse 

Otra característica es su dificultad a la hora de comunicarse, ya sea con las parejas o con los amigos. Rara vez expresan sus ideales o sus discrepancias, manteniendo siempre la perfección. 
No hablan de ellos ni profundizan, y sus conversaciones tratarán siempre de temas superfluos con el fin de dirigir la atención hacia otros temas y no hacia sus verdaderos miedos o dudas. 

Con las parejas mantendrán una comunicación activa y conquistadora, pero poco concluyente, con vacíos y lagunas, y no se darán a conocer tal y como son, cosa que hacen con casi todo el mundo. 
Tienen que mantener su rol de juerguistas por temor a ser criticados o minusvalorados por otros y así, no podrán expresar sus miedos con facilidad. 

Aquí también aparece un miedo a sentirse inferiores o a que alguien conozca sus verdaderas emociones, con lo que el no compromiso ayudará a mantener intacta esta parcela tabú. 

Parecen ideales, pero no lo son 

Parecen las parejas ideales a simple vista, entran mucho por los ojos y gustan a casi todos. Son atractivos, graciosos, comunicativos... Pero a la hora de la verdad, cuando aparecen problemas o cuando hay que hablar más en serio, no saben estar a la altura. 

Cambiarán de tema y se saldrán por la tangente, provocando en los demás sospechas o extrañeza. Quieren pasar desapercibidos, pero al final todos hablarán de su comportamiento. 

Probablemente, una vez alcanzada cierta edad, estas personas caen en un pozo sin fondo cambiando completamente su percepción de las cosas y dándose cuenta de sus debilidades. 

¿Cómo superar el miedo al compromiso? 

Por supuesto, deberán ir tocando punto por punto y, probablemente, con ayuda de un profesional, todos los aspectos que hemos comentado más arriba. 

Necesitan: 

Llevar a cabo una cura de humildad. Expresar sus inseguridades a algún amigo les ayudará a descargar la presión y a comprobar que no pasa nada. 

Valorarse más a sí mismos, tal y como son, con sus defectos y con sus virtudes. Controlar la autocrítica será un aspecto a tratar. 

Buscar todos sus miedos y desmontarlos con razonamientos coherentes. Es más que probable que tengan muchas distorsiones y errores cognitivos. 

Regularizar su necesidad de control y permitirse ser más libres a la hora de realizar ciertos comportamientos. No es necesario que las cosas sigan siendo como se las han impuesto, pueden cambiarlas. 

Analizar sus historias familiares para buscar "porqués". Seguramente, proceden de una educación rígida con padres sobre protectores, con muchas normas y con críticas cuando se rompen dichas normas. Esto ayudará a la persona a darse cuenta de que muchos comportamientos no son suyos, sino inculcados desde la infancia, y que pueden cambiarlos.

Regeneración neuronal.



Contrariamente a lo que sostenía la antigua tesis de la Neurología que afirmaba que en el cerebro adulto no se regenera ninguna nueva neurona, actualmente se ha demostrado que en por lo menos dos zonas cerebrales se reproducen las neuronas durante toda la vida.
Si se lograra conocer a fondo este mecanismo se podría revertir la pérdida de neuronas producida por enfermedades o por accidentes invalidantes, regenerando las áreas del cerebro afectadas.
La antigua sentencia nefasta que ensombreció las esperanzas de encontrar cura para las graves afecciones del cerebro, fue el dogma incuestionable impuesto por Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), de que las neuronas no se reproducen y que todas mueren inexorablemente.
Sin embargo, en el Instituto de Tecnología de Massachussets, Joseph Altaman, pionero en este campo desde la década de los años sesenta, y otros investigadores posteriores, lograron demostrar, que en el bulbo olfatorio y en una parte del hipocampo relacionada con el aprendizaje y la memoria, se desarrollan durante toda la vida nuevas células nerviosas.
Este mecanismo permite que la red neuronal se modifique, le otorga plasticidad al cerebro y le permite reaccionar a los cambios del ambiente para generar la conducta apropiada.
Esta condición del cerebro haría posible la formación de células nuevas en otras zonas del cerebro para sustituir las neuronas perdidas por causa de infartos cerebrales, procesos de demencias o por lesiones.
Desde hace algunos años se ha estado observando que las células de la glía (tejido de sostén de las neuronas), con frecuencia tienen una acción precursora de las neuronas, llevando a cabo funciones como la regulación de la circulación sanguínea cerebral, la formación de capas de mielina aislante en las prolongaciones nerviosas, y la intervención en los contactos inter neuronales, además de otras tareas varias; pero también pueden ser el punto de partida para la génesis de las células nerviosas.
En el caso del bulbo olfatorio, estas nuevas neuronas que surgen de las células troncales o células madres del cerebro adulto, y son los astrositos; células de la glía con forma estrellada que existen en forma abundante en todo el cerebro.
Las células troncales o células madres, son indiferenciadas o sea que parecen no tener una tarea específica; pudiendo evolucionar hacia distintos tipos de células diferentes, además de reproducirse como células madres.
Cuando estas células madres agotan su función de producir reservas de si mismas, también dejan de reproducir células nerviosas.
Esto es lo que sucede en el desarrollo del resto de las zonas cerebrales, menos en las dos zonas mencionadas donde continúan surgiendo neuronas complementarias.
La ciencia tiene grandes esperanzas en la activación de la producción de células nerviosas en forma artificial en las regiones del cerebro que no se regeneran.
Para conseguir este objetivo deberían reprogramar los astrositos, mediante modificación genética, para que sirvan de células madres en esas zonas y produzcan nuevas células nerviosas específicas para esas regiones.
Para esto es necesario que las nuevas células nerviosas se unan a una red de neuronas preexistente, porque sólo algunas conseguirán incorporarse con éxito.
.Benedict Berninger _ Magdalena Götz