Sé que “uno” va sin hache, eso lo que se estila
Aunque hay días que me siento el huno como atila
Y cuando la noche me encandila y me descarrila
Vuelvo a ser el último de la fila.
Y oscila mi ánimo como un vaivén
Paso de ser un huracán a un maestro zen
A veces un volcán con el poder de superman
Y después ya ven, soy clark kent.
Veo el futuro y me creo el rey del imperio
Hasta que leo qué dice mi tumba en el cementerio
En serio, si doy corriente como la anguila
Expira mi pila y me quedo sin un amperio.
Puedo estar en la cima sin nada encima
Y bien encumbrada mi estimada autoestima
Para en picada caer de esa tarima
Y explotar como la bomba que borró del mapa a hiroshima
Y empeoro como el clima, cambio abrigo por blusa
Y agarro la bajada acelerada en la montaña rusa
Puedo ser perfecto sin excusas
O lo opuesto a la recto como la hipotenusa
Bajo y subo, freno y sigo, me levanto
Bip, bip, bipolar
Subo y bajo, sigo y freno y me hundo
Bip, bip, bipolar
Así que de mi no te fíes
Tengo más tabúes que hindúes y paquistaníes
Puedo poner los puntos sobre las íes
Y después quedar difunto al esquiar sin esquíes
Así es de manso mi pensamiento
El que ríe último piensa más lento
Miento, si parezco amable y cortés
Soy intocable como Elliot Ness
Hay días que estoy al revés y voy con desconsuelo
Al infierno en ascensor en vez de una escalera al cielo
No me salva robert plant ni la suerte de bugs bunny
Me visto como kant y pienso como armani
Pero mis defectos no me acomplejan
Y el efecto de las penas son dagas que me aquejan
Las veo como marcas en forma vaga
Y más que cicatrices después me parecen llagas
Bajo y subo, freno y sigo, me levanto
Bip, bip, bipolar
Subo y bajo, sigo y freno y me hundo
Bip, bip, bipolar
Down, como un boxeador underground
Que nunca pasó el primer round
Pero enderezó la proa y fuerte como una boa
Siente que ganó más peleas que rocky balboa
Un príncipe azul me siento a veces confieso
Y otra no tan guapo un sapo mendigando un beso
Soy eso, un cóctel de aceite y agua
Parezco dirigido por buñuel o kurosawa
En ocasiones contesto lo que siento
Pero de esos sentimientos en seguida me arrepiento
Y entonces es cuando mis respuestas se apilan
Y flotan en el viento como las de dylan
Mis días desfilan y me fusilan el alma
Días de calma y otras que quiero un arma
Y mi karma se desarma como un archivo zip
Y empieza a sonar mi alarma, bip, bip, bip
Bajo y subo, freno y sigo, me levanto
Bip, bip, bipolar
Subo y bajo, sigo y freno y me hundo
Bip, bip, bipolar |
miércoles, 22 de febrero de 2012
Bipolar - Cuarteto de nos
Trastorno bipolar
¿Qué es el trastorno bipolar?
El trastorno bipolar es una enfermedad que provoca cambios extremos en el estado de ánimo. Esta afección también se llama enfermedad maníaco-depresiva o depresión maníaca. Tanto los hombres como las mujeres pueden tener trastorno bipolar. Lo pueden tener personas de todas las edades.
Existen varios tipos distintos de trastorno bipolar. El tipo que usted tenga depende de con qué rapidez pasa de episodios maníacos a la depresión y de nuevo a episodios maníacos, así como de cuán graves son los síntomas.
¿Cuáles son algunos de los signos del trastorno bipolar?
En ocasiones, una persona que tiene trastorno bipolar podría sentirse muy feliz, lleno de energía y capaz de hacer cualquier cosa. Es posible que la persona no desee descansar cuando se sienta de esta manera. Esta sensación se llama manía. En otras ocasiones, una persona que tiene trastorno bipolar podría sentirse muy triste y deprimido. Es posible que la persona no desee hacer nada cuando se sienta de esta manera. Esto se llama depresión. Las personas que tienen trastorno bipolar pueden pasar rápidamente de episodios maníacos a la depresión y de nuevo a episodios maníacos.
Otros signos de manía incluyen los siguientes:
- Sentirse muy irritable o enojado.
- Pensar y hablar tan rápido que otras personas no pueden seguir sus pensamientos.
- No dormir nada.
- Sentirse muy poderoso e importante.
- Tener problemas para concentrarse.
- Gastar demasiado dinero.
- Abusar del alcohol y de las drogas.
- Tener relaciones sexuales sin tener el cuidado de prevenir el embarazo o las enfermedades.
Otros signos de depresión incluyen los siguientes:
- No tener interés ni obtener placer por las cosas que usted solía disfrutar, incluidas las relaciones sexuales.
- Sentirse triste o atontado.
- Llorar con facilidad o por ningún motivo.
- Sentirse más lento, o inquieto e irritable.
- Sentirse sin valor o culpable.
- Cambios en el apetito. Cambios involuntarios en el peso.
- Problemas para recordar cosas, concentrarse o tomar decisiones.
- Dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos.
- Problemas para dormir o querer dormir todo el tiempo.
- Sentirse cansado todo el tiempo.
- Pensamientos sobre la muerte y el suicidio.
¿Cuál es la causa del trastorno bipolar?
El trastorno bipolar podría ser provocado por un desequilibrio químico en el cerebro. A veces, se transmite de padres a hijos. Si usted tiene un padre que tiene el trastorno bipolar, tiene mayores probabilidades de tenerlo.
¿Cómo se trata el trastorno bipolar?
Su médico de familia puede tratar el trastorno bipolar. Es posible que su médico de familia desee que usted consulte a un psiquiatra también. Usted y sus médicos trabajarán juntos para controlar los cambios en el estado de ánimo y asegurarse de que continúe estando bien.
El trastorno bipolar se trata con medicamentos para detener los cambios en el estado de ánimo. Los estabilizadores del estado de ánimo se utilizan para equilibrar los picos de manía y depresión del estado de ánimo. Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión. Es posible que su médico agregue otros medicamentos a medida que los necesite. Estos medicamentos no empiezan a funcionar de inmediato, pero empezará a notar una diferencia en el estado de ánimo después de algunas semanas. Asegúrese de tomar sus medicamentos exactamente como se lo indique su médico.
La asesoría puede ayudarlo con el estrés, las inquietudes familiares y los problemas de pareja. Es importante obtener asesoría si usted tiene trastorno bipolar.
Algunas personas que tienen trastorno bipolar no desean recibir tratamiento. A menudo, no se dan cuenta de cuánto afecta sus vidas y las vidas de las personas a su alrededor. Además, se sienten muy productivas y poderosas durante la fase maníaca y no están dispuestas a renunciar a esto.
¿Qué puedo hacer para ayudarme a sentirme mejor?
Comparta todos los síntomas, los antecedentes de salud y los antecedentes de salud familiares con su médico. A muchas personas que tienen el trastorno bipolar no se las diagnostica correctamente. Un diagnóstico correcto le brinda las mejores probabilidades de obtener un tratamiento útil.
- Lea sobre el trastorno bipolar y coméntele a su familia lo que aprendió. Su médico puede sugerir recursos para ayudarlo a obtener más información.
- Tenga una rutina regular. Acuéstese y despiértese a alrededor de la misma hora, todos los días. Coma alimentos que sean buenos para usted y haga ejercicio en horarios regulares.
- Tome los medicamentos todos los días y no deje de tomarlos incluso si empieza a sentirse mejor. Es posible que los medicamentos y la terapia tarden en tener un efecto en su vida. Intente ser paciente y concentrarse en sus metas.
- Evite la cafeína y los medicamentos de venta libre para los resfriados, las alergias y el dolor. Pregunte a su médico antes de beber alcohol o utilizar cualquier otro medicamento.
- Intente evitar el estrés.
- Aprenda los signos de advertencia tempranos de la enfermedad. Informe a su médico cuando nota cambios en el estado de ánimo o la conducta.
- Únase a un grupo de apoyo. Usted y su familia pueden compartir información y experiencias con el grupo de apoyo.
- En Argentina: www.fubipa.org.ar
martes, 21 de febrero de 2012
Psicología / Meditación para la vida cotidiana
Mindfulness, un recurso contra el estrés
Los expertos aseguran que mejora el control de las reacciones impulsivas, aumenta la tolerancia al dolor y reduce la ansiedad.
Hoy, Martín Reynoso y Marina Lisenberg son dos de los profesionales jóvenes que coinciden en una propuesta llamada mindfulness, una palabra del inglés sin traducción exacta al castellano. "Podría entenderse como «presencia mental» o «atención plena» -explica Marina Lisenberg, que dirige su propio emprendimiento, Attentia, y trabaja con el Centro Privado de Psicoterapias-. Es un término que deriva del idioma pali, vinculado con el budismo, que usa la misma palabra para denominar la mente y el corazón."
"Es un aprendizaje que permite detenernos en el espacio y el tiempo, y sentir cómo estamos viviendo -explica-. Tenemos distintos niveles de atención. La mayoría de la gente, cuando intenta concentrarse, tiene una mente que va y viene, es una mente saltarina. Y el problema es que es poco el tiempo en que esa mente está fluyendo en presente: nos duchamos pensando en la agenda del día, no en el baño? gran parte del día lo hacemos «en automático». Esta técnica enseña un uso consciente de la atención que nos permite tomar las riendas de nuestra mente."
En 2000, Clara Badino trajo al país a Jon Kavat-Zinn; luego ella fundó y dirige aquí Mindfulness Argentina, cuyo equipo integra Martín Reynoso, que también da cursos sobre la especialidad en el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).
"Kavat-Zinn lo aplica desde hace 30 años en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets; él pudo trazar un puente entre las prácticas de meditación orientales y el Occidente, quitándole el aspecto religioso o místico", afirma Reynoso.
Pero, ¿es necesario transformarnos en monjes tibetanos frente a nuestras computadoras o viajando apretados en el subte? "No, no es necesario quedarnos quietos, sentados o a oscuras -aclara-. Casi todas las meditaciones se concentran en una primera parte: respiración, sonidos, sensaciones corporales. Acá se pasa de una meditación en concentración a una meditación en totalidad: sentir y observar todo lo que está ocurriendo, con todos los sentidos. Cualquier experiencia cotidiana puede ser objeto de entrenamiento: desde ir en el subte y ver qué pensamientos generás cuando alguien te roza, hace calor o mucho encierro, y cómo la mente va procesando toda esa información."
Lisenberg, que trabaja con familias, indica que algunas mamás gracias al entrenamiento se manejan mejor con sus chicos al volver a casa después de una dura jornada laboral y las espera el baño, la comida, los deberes. No es magia, aclara, sino entrenarse para poder decidir de qué manera responder.
"Una cosa es que me hayan chocado y yo me escuche interna insultando al que me chocó y otra cosa es que me dé cuenta de que me chocaron y aun con una rabia terrible sea consciente de mi enojo y elija, en forma consciente, abrir la boca e insultar", ejemplifica la psicóloga, que admite que muchas emociones (el enojo o el miedo) son "difíciles de surfear"
La iniciación supone ocho reuniones de 2,5 horas, una vez por semana y un entrenamiento diario de 45 minutos por cuenta propia. Está indicado en personas con trastornos de ansiedad, pánico o enfermedades asociadas al estrés. Puede servirles a grandes, chicos y a familias enteras: comer, por ejemplo, es un espacio ideal para la práctica de la atención consciente y puede mejorar cuadros digestivos, como le sucedió a Reynoso, que, ya psicólogo, se acercó a mindfulness por una solución para su malestar.
"Esta práctica puede ayudarnos a desacelerar el vertiginoso ritmo con el que vivimos -reflexiona Lisenberg-. No creo en una única solución para los males del mundo. Esta es una. Hay muchas. Todas abren puertas. Nosotros somos el científico, el experimento y el laboratorio."
Este artículo fue tomado del diario la Nación.
lunes, 9 de enero de 2012
Violencia
Violencia familiar, social, urbana, escolar… Qué nos pasa?
Por la Lic. Graciela Salazar
·
“Solo le pido a dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacio y solo sin haber hecho lo suficiente…. solo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente, desahuciado esta el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente.”León Gieco”
Asistimos sorprendidos y hasta paralizados a hechos públicos y recurrentes de violencia, agresión, malos tratos, muertes prematuras y multiformes deshumanizadas de relacionarnos.
Siempre afirmo que “a Amar se aprende amando “y que “la violencia genera violencia “es preciso y necesario, devolver o replantear la dignidad del ser humano, pero mucho más urgente es crear condiciones de humanidad. Un pacto público y ético, ya que no es solo una tarea del estado, ni solo de la sociedad civil. Las políticas públicas aplicadas a seguridad, a servicios de contención, las legislaciones vigentes, y también el trato intrafamiliar, la capacidad de de los padres como adultos, son una respuesta y el resultado de la valoración que se tenga de la persona.
Todos tenemos derechos a la seguridad y la merecemos como bienestar social público. La comunidad y la personas que nos exponemos a riesgos, las madres que estamos educando “llenas de miedos” a nuestros hijos, los chicos institucionalizados por que perdieron su “infancia” son la evidencia de que algo no está bien.
La violencia tiene que ver con conductas que se repiten, con ausencia de familia, con repetición de modelos, con una infancia desprovista de afecto, con individualismos, indiferencias e irresponsabilidad social. Es la respuesta obvia a lo que ataca a la persona, no es solo un problema de clases sociales, también es violencia la competencia desmedida, el sexo por poder, los empleadores que abusan, las parejas que someten etc., etc.-
Hay quienes afirman que la delincuencia tiene que ver con factores biológicos, yo prefiero adherirme a lo que afirma el Profesor Luis Pinillas (España). “Una cierta acometividad es consustancial al impulso mismo de la vida, no se trata de acabar con ella sino de encauzarla. El problema de la agresividad que inunda las calles no es biológico, sino de origen social, político, ideológico...No se puede enfrentar a la utopía de un mundo fácil a una realidad difícil y frustrante (la marginalidad en cualquier clase social) que lleva a la agresión, la evasión la delincuencia o el suicidio. Cuando hay violencia hay algo que no va bien en la realidad” tampoco creo en los planteamientos que pretenden agotar la temática en la dureza de la Ley y los sistemas. Hay corresponsabilidades.
Las carencias socioeconómicas no constituyen la única causa de ser generadores de violencia, sino que funcionan como detonante y/o agravantes de las mismas.
Entonces, Que es violencia Familiar:
“Es el abuso que se produce entre los miembros del grupo familiar. El grupo familiar está constituido por miembros de la misma casa. Pueden tener o no vínculos de sangre, “Podemos definir la violencia intrafamiliar, como forma de relacionamiento familiar pautada por el abuso del desequilibrio de poder ejercido en forma sistemática y prolongada en el tiempo, por uno o varios de los integrantes, causando algún tipo de daño ( físico y /o sicológico) sobre el resto de los integrantes del grupo.” Lic. Adriana Molas.
La Violencia puede ser:
| Golpes, patadas, bofetadas, heridas, muerte. | |
| Violencia Síquica | Insultos, gritos, desprestigio, hostigar, no responder. |
| Violencia Moral | Humillaciones, degradaciones. |
| Violencia Sexual | Relaciones forzadas, abusivas. |
| Que afecta la Libertad | Prohibiciones , ordenes sobre cuestiones personales |
La construcción de la persona y la personalidad se da en interacción entre individuo, grupo y comunidad. La persona está en constante transformación de sí mismo y de la realidad que lo rodea. Todos somos “sujetos de conocimiento”. La internalización de modelos es un “aprender a aprender”. Conocimientos, sentimientos, experiencias se transforman en un complejo y a veces contradictorio entramado que influyen en la persona y en el medio. Es urgente el entrenamiento de la “Reflexión” para la “Acción”, “replegarnos” sobre nuestros propios pensamientos críticos y sentimientos, reelaborar…tener un protagonismo activo en palabra y pensamiento… sobre todo a las mujeres y niños víctimas de violencia, les sugiero que hablen, que recuperen la palabra como don y también como tarea y ejercicio. Hablando la vida duele menos, hablando nos curamos, hablando advertimos, prevenimos, invocamos ayuda, nos defendemos, innovamos, crecemos nos recreamos a nosotros mismos animándonos a reconocer que “si alguien te agrede, no te ama”.
Al interior de las familias, de la escuela, de los medios de comunicación se impone un replanteo del rol que nos toca en el tema de la violencia, ya sea para prevenir, evitarla y sobre todo para no ser causante de…; las instituciones proponemos modelos de aprendizajes, no solo aprendizajes por modelos. Si todo el día, durante varios días, los temas recurrentes hablan de lo mismo, sin criterios de información y reflexión, sin responsabilidad para tamizar lo que se dice y como se lo dice, sin medir la capacidad de quienes vemos y escuchamos para reaccionar, incorporar y trasformar, el tema de la violencia en sus múltiples formas, se trasforma en un circulo perverso de mayor violencia.
La fortaleza interior de las personas es una virtud movilizadora, capaz de producir cambios y transformaciones en lo individual, con impacto en lo social. El aprendizaje y esa fortaleza es un proceso de adentro de las personas hacia fuera, pero también de afuera hacia la interioridad de las personas.
Algunas propuestas que deben acompañar el marco legal:
· Urgente necesidad de un diagnóstico comunitario e institucional, sobre las problemáticas de la violencia en sus múltiples formas, incluyendo temas de seguridad humana, delincuencia, abusos etc. Sinceramiento publico de la problemática.
· Respuestas institucionales a la problemática de la familia y la comunidad como generadoras de conductas violentas. Esto es Políticas Públicas especificas para un tema preocupante.
· Sacarnos a nivel social el prejuicio de que los “delincuentes son irrecuperables”, lo que hay son primero familias expulsoras o al menos no haciéndose cargo del rol que les corresponde. También podríamos decir que hay tratamiento inadecuado, villas generadoras, institutos y sistemas carcelarios que necesitan ser revisados, debatidos, acordados.
· Prevenir la delincuencia a través de mayor participación comunitaria. Redes de seguridad humana. Vecinos prevenidos, organizados y con herramientas mínimas de seguridad solidaria. (teléfonos programados, códigos barriales etc.) La utopía de decir “nos cuidamos”.-
· Prudencia en el abordaje y difusión de los hechos o denuncias públicas, con lo que evitaríamos familias estigmatizadas, miembros expuestos a repetir conductas, círculos perversos de malestar social.
· Implementar equipos interdisciplinarios a nivel barrial que trabajen con la familia y tratamientos de contención familiar. Redes de organizaciones.
Lic. Graciela Salazar
Trabajadora Social
Especialista En Desarrollo Local y
Gestión del Conocimiento.-
viernes, 16 de diciembre de 2011
Porqué debo dar tanto para recibir tan poco?
Algunas personas que creen dar más en las relaciones no se preocupan por el desequilibrio. Siendo la fuerte propensión a dar un rasgo máximo de su carácter, dan porque les resulta natural hacerlo, y no porque esperan que se les pague con la misma moneda. A otros, en cambio, les molestaban los desequilibrios que perciben. Aun cuando por naturaleza sean propensos a dar, no les gusta ser los que más dan en una relación. Consideran que las personas vinculadas con ellos deben dar en igual medida, y si eso no ocurre reaccionan con ira y resentimiento, sintiéndose engañados y explotados.
Otros responden al desequilibrio que advierten, decidiendo adoptar una actitud de retracción. Por ejemplo, una persona que siente que uno de sus amigos no ha dado bastante en la relación, puede decir: "No lo llamaré. Esperaré hasta que él me llame a mí. Es hora que una vez toma la iniciativa". A veces esta estrategia da resultado, pero en la mayoría de los casos fracasa. Ello se debe a que las personas que se preguntan ¿"Por qué debo dar tanto para recibir tan poco?" suelen ser casi siempre no solo dadores sino también iniciadores, en tanto aquellos con los que se relacionan casi nunca lo son. Así pues, desde el comienzo mismo de la relación se establece un esquema según el cual es el iniciador quien hace el contacto (llamado al otro, o cruzarse la habitación para acercarse a él), da el primer beso o abrazo, toma la iniciativa para hacer el amor, es el primero en proponer planes (como ir al cine o jugar al tenis) y el primero en preguntar "¿Cómo estás?". Cuando el iniciador resuelve romper este esquema y esperar a que la otra persona inicie las cosas, lo más común es que nada se inicie. Por diversas razones, la otra persona simplemente no tiene la misma necesidad o urgencia de "hacerse cargo y echar a rodar la pelota". De modo que el tanteador-iniciador acaba experimentando el sufrimiento de ver sus propias y fuertes necesidades insatisfechas, mientras aguarda que la otra persona haga su movida. Y su resentimiento crece sin cesar.
Otros responden al desequilibrio que advierten, decidiendo adoptar una actitud de retracción. Por ejemplo, una persona que siente que uno de sus amigos no ha dado bastante en la relación, puede decir: "No lo llamaré. Esperaré hasta que él me llame a mí. Es hora que una vez toma la iniciativa". A veces esta estrategia da resultado, pero en la mayoría de los casos fracasa. Ello se debe a que las personas que se preguntan ¿"Por qué debo dar tanto para recibir tan poco?" suelen ser casi siempre no solo dadores sino también iniciadores, en tanto aquellos con los que se relacionan casi nunca lo son. Así pues, desde el comienzo mismo de la relación se establece un esquema según el cual es el iniciador quien hace el contacto (llamado al otro, o cruzarse la habitación para acercarse a él), da el primer beso o abrazo, toma la iniciativa para hacer el amor, es el primero en proponer planes (como ir al cine o jugar al tenis) y el primero en preguntar "¿Cómo estás?". Cuando el iniciador resuelve romper este esquema y esperar a que la otra persona inicie las cosas, lo más común es que nada se inicie. Por diversas razones, la otra persona simplemente no tiene la misma necesidad o urgencia de "hacerse cargo y echar a rodar la pelota". De modo que el tanteador-iniciador acaba experimentando el sufrimiento de ver sus propias y fuertes necesidades insatisfechas, mientras aguarda que la otra persona haga su movida. Y su resentimiento crece sin cesar.
Si bien sus estilos pueden diferir, hay algo que los tanteadores tienen en común: la memoria selectiva. Por lo general no les cuesta nada recordar todo lo que han hecho los demás, y las cosas horribles que los demás les han hecho. Pero cuando se trata de recordar las gentilezas, la ayuda y el afecto que han recibido, la memoria suele fallarles. Así, cuando alguien responde al ataque diciendo: "No es cierto que yo no he hecho nada por ti. ¿Qué me dices de aquella vez que hice tal y tal cosa?", en un primer momento se muestra confundido pero en seguida trata de negar que pueda haber algo de cierto en lo que dice el otro.
Del mismo modo, la mayoría de los tanteadores no cree que el principio de prescripción deba aplicarse a las relaciones personales, o por lo menos a las horribles iniquidades que han sufrido ellos en esas relaciones. No importa cuanto tiempo haya pasado desde que lo lastimaron o lo trataron mal; él no puede permitir que el hecho sea olvidado o por lo menos perdonado. Lo mantiene en sus registros mentales para usarlo en su debido momento contra la persona que lo lastimó o que provocó su ira. Aun años después de ocurrido, no vacila en volver a sacarlo a la luz y arrojárselo al otro a la cara.
Casi siempre padecen también otros bloqueos. Muchos, por ejemplo, sufren el bloqueo "No quiero que tener que pedir lo que necesito" o "¿Por qué no puedes adivinar mi pensamiento?". Convencidos de que los demás deben simplemente saber lo que "ellos" necesitan o desean, nunca dicen directamente que sienten que hay un desequilibrio en la relación y que eso los hace desdichados. Además si dijera sin vueltas: "Siento que doy más de lo que recibo y eso no me gusta", también correría el riesgo de enterarse de que su valoración de la relación no es del todo correcta; que aun cuando hizo anotaciones en su libro mayor mental, de alguna manera pasó por alto muchos de los actos positivos y generosos del otro. Por otra parte, si le dijera a un amigo que está insatisfecho con la relación, el amigo tendría la oportunidad de remediar la situación. Para muchos tanteadores ésta sería una perspectiva amenazadora, dado que el único papel que saben desempeñar en la vida es el del ofendido, el explotado, el subestimado.
Otro bloqueo que presentan a menudo es:"Quiero amor, pero sólo si es de cierto modo". Dado que este bloqueo hace que la persona afectada desestime o rechace gran parte del amor que los demás tratan de darle porque no se lo han dado "de manera apropiada" o "de la manera en que yo lo quería", inevitablemente quedan eliminadas muchas pruebas que podrían refutar o poner en duda la queja sobre lo poco que le dan los demás.
Pero el bloqueo subyacente que siempre se encuentra es "En mi horóscopo no hay amor". Quienes padecen este bloqueo ven al mundo como un sitio hostil porque en la infancia recibieron tan poco amor, afecto, consuelo, que crecieron literalmente hambrientos de todo eso.
Aunque no todas estas personas se convierten en tanteadores, todos aprendieron temprano en la vida, a ver el mundo como un sitio hostil.
Hambrientos de amor en sus primeros años, andan por la vida buscando a alguien que les brinde el sustento emocional que no recibieron en la infancia. Traen a sus relaciones adultas al niño hambriento y desvalido que llevan sepultado en su interior, y juzgan sus relaciones actuales con la sensibilidad de ese niño. El niño interior hambriento piensa que el mundo le debe el amor y el afecto de los que fue privado y siente que ha esperado más que bastante para que se le pague lo que le adeuda. Como ocurre con cualquier deuda vencida hace tiempo, no sólo espera que se le devuelva el capital original, sino también los intereses y las multas acumulados. Cuanto más tiene que esperar el niño, el niño interior, para que le paguen lo que él piensa que le deben, tanto más aumenta la deuda total. Y en la misma medida en que aumenta la cantidad "que se le debe", también aumenta su rabia y su impaciencia por tener que esperar tanto. De ahí que típicamente el bloqueo de los tanteadores también esté acompañado por "La ira siempre estorba el paso", otro tipo de bloqueo, y por una forma de bloqueo "Para mi es muy tarde; mi plazo ya venció".
Del mismo modo, la mayoría de los tanteadores no cree que el principio de prescripción deba aplicarse a las relaciones personales, o por lo menos a las horribles iniquidades que han sufrido ellos en esas relaciones. No importa cuanto tiempo haya pasado desde que lo lastimaron o lo trataron mal; él no puede permitir que el hecho sea olvidado o por lo menos perdonado. Lo mantiene en sus registros mentales para usarlo en su debido momento contra la persona que lo lastimó o que provocó su ira. Aun años después de ocurrido, no vacila en volver a sacarlo a la luz y arrojárselo al otro a la cara.
Casi siempre padecen también otros bloqueos. Muchos, por ejemplo, sufren el bloqueo "No quiero que tener que pedir lo que necesito" o "¿Por qué no puedes adivinar mi pensamiento?". Convencidos de que los demás deben simplemente saber lo que "ellos" necesitan o desean, nunca dicen directamente que sienten que hay un desequilibrio en la relación y que eso los hace desdichados. Además si dijera sin vueltas: "Siento que doy más de lo que recibo y eso no me gusta", también correría el riesgo de enterarse de que su valoración de la relación no es del todo correcta; que aun cuando hizo anotaciones en su libro mayor mental, de alguna manera pasó por alto muchos de los actos positivos y generosos del otro. Por otra parte, si le dijera a un amigo que está insatisfecho con la relación, el amigo tendría la oportunidad de remediar la situación. Para muchos tanteadores ésta sería una perspectiva amenazadora, dado que el único papel que saben desempeñar en la vida es el del ofendido, el explotado, el subestimado.
Otro bloqueo que presentan a menudo es:"Quiero amor, pero sólo si es de cierto modo". Dado que este bloqueo hace que la persona afectada desestime o rechace gran parte del amor que los demás tratan de darle porque no se lo han dado "de manera apropiada" o "de la manera en que yo lo quería", inevitablemente quedan eliminadas muchas pruebas que podrían refutar o poner en duda la queja sobre lo poco que le dan los demás.
Pero el bloqueo subyacente que siempre se encuentra es "En mi horóscopo no hay amor". Quienes padecen este bloqueo ven al mundo como un sitio hostil porque en la infancia recibieron tan poco amor, afecto, consuelo, que crecieron literalmente hambrientos de todo eso.
Aunque no todas estas personas se convierten en tanteadores, todos aprendieron temprano en la vida, a ver el mundo como un sitio hostil.
Hambrientos de amor en sus primeros años, andan por la vida buscando a alguien que les brinde el sustento emocional que no recibieron en la infancia. Traen a sus relaciones adultas al niño hambriento y desvalido que llevan sepultado en su interior, y juzgan sus relaciones actuales con la sensibilidad de ese niño. El niño interior hambriento piensa que el mundo le debe el amor y el afecto de los que fue privado y siente que ha esperado más que bastante para que se le pague lo que le adeuda. Como ocurre con cualquier deuda vencida hace tiempo, no sólo espera que se le devuelva el capital original, sino también los intereses y las multas acumulados. Cuanto más tiene que esperar el niño, el niño interior, para que le paguen lo que él piensa que le deben, tanto más aumenta la deuda total. Y en la misma medida en que aumenta la cantidad "que se le debe", también aumenta su rabia y su impaciencia por tener que esperar tanto. De ahí que típicamente el bloqueo de los tanteadores también esté acompañado por "La ira siempre estorba el paso", otro tipo de bloqueo, y por una forma de bloqueo "Para mi es muy tarde; mi plazo ya venció".
domingo, 20 de noviembre de 2011
Estrés y adolescencia
La angustia adolescente es normal, pero ¿qué sucede cuando es algo más grave? El deseo de ser independiente mientras aún se necesitan límites y reglas impuestas por los padres puede provocar confusión emocional. Durante este tiempo, algunos adolescentes pueden tener problemas de autoestima, ansiedad o depresión. Obtenga información sobre los signos de advertencia de problemas de salud mental y sobre cómo ayudar.
¿Qué debo saber acerca de la salud emocional de mi hijo o hija adolescente?
Los años de la adolescencia de su hijo o hija pueden ser un período difícil. Los adolescentes pueden sentirse abrumados por los cambios emocionales y físicos por los cuales están atravesando. Al mismo tiempo, los adolescentes pueden estar enfrentando muchas presiones: por parte de los amigos por ser aceptados, de los padres y otros adultos por que les vaya bien en la escuela, o de actividades como deportes o trabajos de medio tiempo.
Los años de la adolescencia son un período de transición de la niñez a la edad adulta. Los adolescentes por lo general tienen un conflicto por ser dependientes de sus padres a pesar de que ellos sienten un gran deseo de ser independientes. Pueden experimentar con nuevos valores, ideas, estilos de peinados y de formas de vestir a medida que tratan de definir quienes son. A pesar de que esto puede resultar incómodo para los padres es parte normal de ser un adolescente.
¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo o hija adolescente?
Comunicarle su amor a su hijo es la cosa más importante que usted puede hacer. Los niños deciden como se sienten acerca de si mismos en gran parte de acuerdo a como sus padres reaccionan ante ellos. Por este motivo, es importante para los padres ayudar a los niños a que ellos se sientan bien acerca de si mismos. También es importante comunicarle sus valores y fijar expectativas y límites; por ejemplo insistir en la honestidad, el auto control y el respeto por los demás y al mismo tiempo permitirles a los adolescentes tener su propio espacio.
Los padres de los adolescentes con frecuencia solamente notan los problemas y hasta pueden caer en el hábito de darles más que nada reacciones y críticas negativas. A pesar de que los adolescentes necesitan una reacción con información, ellos responden mejor cuando la reacción es positiva. Elogiar los comportamientos apropiados le puede ayudar a su adolescente a sentir la satisfacción de un logro y reforzarle sus valores familiares.
¿A qué señales de alarma debo estar atento?
Los adolescentes, especialmente aquellos con baja autoestima o con problemas familiares tienen un alto riesgo de un número de comportamientos auto-destructivos tales como usar drogas o alcohol o tener relaciones sexuales sin usar protección. La depresión y los trastornos alimentarios también son problemas importantes en los adolescentes. Las siguientes pueden ser señas de alarma de que su hijo tiene un problema:
- Comportamiento agitado o inquietud
- Subir o bajar de peso
- Una baja en sus calificaciones
- Dificultad de concentración
- Sentimientos continuos de tristeza
- No importarle las personas ni las cosas
- Falta de motivación
- Fatiga, pérdida de energía y falta de interés en las actividades
- Auto estima baja
- Dificultad para dormir
Salud emocional
La angustia adolescente es normal, pero ¿qué sucede cuando es algo más grave? El deseo de ser independiente mientras aún se necesitan límites y reglas impuestas por los padres puede provocar confusión emocional. Durante este tiempo, algunos adolescentes pueden tener problemas de autoestima, ansiedad o depresión. Obtenga información sobre los signos de advertencia de problemas de salud mental y sobre cómo ayudar.
¿Qué debo saber acerca de la salud emocional de mi hijo o hija adolescente?
Los años de la adolescencia de su hijo o hija pueden ser un período difícil. Los adolescentes pueden sentirse abrumados por los cambios emocionales y físicos por los cuales están atravesando. Al mismo tiempo, los adolescentes pueden estar enfrentando muchas presiones: por parte de los amigos por ser aceptados, de los padres y otros adultos por que les vaya bien en la escuela, o de actividades como deportes o trabajos de medio tiempo.
Los años de la adolescencia son un período de transición de la niñez a la edad adulta. Los adolescentes por lo general tienen un conflicto por ser dependientes de sus padres a pesar de que ellos sienten un gran deseo de ser independientes. Pueden experimentar con nuevos valores, ideas, estilos de peinados y de formas de vestir a medida que tratan de definir quienes son. A pesar de que esto puede resultar incómodo para los padres es parte normal de ser un adolescente.
¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo o hija adolescente?
Comunicarle su amor a su hijo es la cosa más importante que usted puede hacer. Los niños deciden como se sienten acerca de si mismos en gran parte de acuerdo a como sus padres reaccionan ante ellos. Por este motivo, es importante para los padres ayudar a los niños a que ellos se sientan bien acerca de si mismos. También es importante comunicarle sus valores y fijar expectativas y límites; por ejemplo insistir en la honestidad, el auto control y el respeto por los demás y al mismo tiempo permitirles a los adolescentes tener su propio espacio.
Los padres de los adolescentes con frecuencia solamente notan los problemas y hasta pueden caer en el hábito de darles más que nada reacciones y críticas negativas. A pesar de que los adolescentes necesitan una reacción con información, ellos responden mejor cuando la reacción es positiva. Elogiar los comportamientos apropiados le puede ayudar a su adolescente a sentir la satisfacción de un logro y reforzarle sus valores familiares.
¿A qué señales de alarma debo estar atento?
Los adolescentes, especialmente aquellos con baja autoestima o con problemas familiares tienen un alto riesgo de un número de comportamientos auto-destructivos tales como usar drogas o alcohol o tener relaciones sexuales sin usar protección. La depresión y los trastornos alimentarios también son problemas importantes en los adolescentes. Las siguientes pueden ser señas de alarma de que su hijo tiene un problema:
- Comportamiento agitado o inquietud
- Subir o bajar de peso
- Una baja en sus calificaciones
- Dificultad de concentración
- Sentimientos continuos de tristeza
- No importarle las personas ni las cosas
- Falta de motivación
- Fatiga, pérdida de energía y falta de interés en las actividades
- Auto estima baja
- Dificultad para dormir
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